Una de las cosas más bonitas es la de poder quitar los virus, he curado a un negro de SIDA y también puedo quitar los virus de las máquinas “ibe-eme-eme”, como una empresa en que un técnico llevaba doce horas sin lograrlo. Miré al cielo y dije: “Jesús haz acto de presencia”, puse las manos y pum, pum, en un momento, quité los virus de la máquina